1. Redirigir, no castigar
Regañar a un perro puede generar estrés y confusión. Es mejor canalizar su instinto que reprimirlo.
Ideas para ocupar su olfato:
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alfombras olfativas
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juguetes interactivos
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juegos de rastreo o trabajo de nariz
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paseos centrados en olfatear
Un perro mentalmente estimulado estará menos focalizado en zonas sensibles.
2. Enseñarle a saludar con educación
La Dra. Sperry recomienda reforzar comportamientos alternativos cuando llegan visitas.
Ejemplo sencillo:
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Pide a tu perro que se siente al entrar alguien
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Recompénsalo con una golosina o caricias
Variante divertida:
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Enseñarle a dar la pata o un “high five”
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Recompensar siempre ese comportamiento
El refuerzo positivo es la clave.